Donde Dios no puso, no puede haber

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Por: Federico Nuñez Mañan

‘’Donde Dios no puso no puede haber’’ no tengo ni la más remota idea de donde proviene, quizás fue la invención de algún miembro de la gleba insurrecta o Juan de los palotes o quien sabe de algún personaje encumbrado de la sociedad, tutumpote o ricachón. Todo es posible en un mundo como este lleno de genialidades.

La interrogante sería ¿Qué fue lo que Dios no puso? obviamente que el resultado va a depender del cristal que se escoja para medir la respuesta, si le preguntáramos a un indigente, ciertamente nos hablara de las ingratitudes de la vida o en cambio si la pregunta va dirigida a un magnate, inmediatamente resaltaría los hábitos y metas que hay que trazarse para conseguir cierto nivel.

Pero son tantas las aristas que habría que descifrar, por ejemplo un aficionado al beisbol quisiera ser un gran bateador; pero no le da a un coco. Un estudiante de medicina quisiera ser un gran cirujano; pero le tiene miedo a la sangre.

Hay quienes quieren ser piloto; pero nacen con acrofobia, son tantas las puntas que podríamos sacarle a este tema, que a lo mejor llenaríamos de letras este artículo.

Me gustaría referirme específicamente al susodicho Juan de los palote y (o)al tutumpote.

De acuerdo con algunas estadísticas el 85 por ciento de los tutumpotes se centran en el cumplimiento de algunas metas, en comparación con el 12 por ciento de un Juan de los palotes.

El famoso Juan de los palotes vive en un mundo culinario muy desordenado, consumiendo cantidades exageradas de calorías; Sin embargo el tutumpote lleva una estricta dieta balanceada, combinada con ejercicios aeróbicos.

Seria abismal hacer un símil, pero no queremos caer en ningún tipo de confrontación bizantina, solo estamos retro-trayendo este refrán, tratando de obtener una suave o sutil repuesta.

Sin rompernos la cabeza podríamos llegar a la conclusión, de que el dinero está estrechamente ligado a todo esto.

En nuestro país la educación se ha convertido en un lujoso negocio, donde el dinero es el gran denominador, si no cuentas con un grosero respaldo económico, posiblemente tus hijos no puedan obtener una excelente educación y automáticamente entrarías en el mundo de los Juan de los palotes.

No queremos ponerte en una encrucijada o guillotina, pero si conoces a un Juan de los palotes, seria bueno que lo ayudaras a cambiar de rutina, y si es un tutumpote inconsciente de la realidad que vivimos, recuérdale que con el dinero se compra muchas cosas; pero nunca el sol, ni las lluvias, mucho menos las nubes y lo más importante la salud. Abur…Rumiante. 

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