POCHOCHO, El negrito que quería ser Pitcher

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Por: Federico Nuñez Mañan

Pochocho era un morenito comparón, una especie de negrito cimarrón, un tesoro escondido, ausente de ilusión, la gente siempre lo tildaba de fanfarrón, de esos que viven soñando que con un dedo se puede tapar el sol.

Creció  con una imagen dibujada en su cabeza, la de convertirse en un gran pitcher, le encantaba correr detrás de las cosas que se proponía, a pesar de tener una velocidad insuperable nunca fabrico una ilusión, pues entendía que con tan poca edad no se podía igualar a los demás, sin embargo los expertos y veteranos lo asociaban a las grandes promesas. Sus condiciones eran de un diamante en bruto, fruto de un empirismo prematuro.

En su diario trajín mantenía una filosofía…si la vida te regala un día disfrútalo con alegría, y como cualquier dominicano que a nada se aferra, vivía la música de Juan Luis Guerra. Me contaba que por mucho que su madre insistía nunca se ponía zapatos, porque no soportaba los tacos y que al bañarse nunca usaba jabón, temía perder el color.

Pochocho era dueño de una ingrata inocencia…un domingo del mes de mayo, debajo de un asiento maltratado se encontró un aparato destartalado con un sello que decía, ¡¡si me encuentras te sacaste la lotería¡¡ armo toda una algarabía, pero luego se dio cuenta que todo era una farsa y que la vaina para nada servía.

A veces me preguntaba, qué era lo que el novato hacía? me contaba de su travesía, de bolas y velocidades, de gorras que tenia y de los viajes que hacía y sobre todo la cantidad de dinero que recibía, en algún momento pensé que era uno de esos peloteros aficionados, pero me quede frustrado al enterarme de esta historia estremecedora y que en verdad pochocho era un pitcher pero de guagua voladora.

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